¿Cómo voy a aprender inglés si no puedo ir a clase?

Nervioso, titubeante, el director comercial de una conocida empresa española, comienza a sudar profusamente mientras introduce su presentación. Ante cualquier otro auditorio se encontraría como pez en el agua, explicando gráficos, respondiendo preguntas e improvisando ideas y hasta bromas. Pero esto es Frankfurt, y su presentación, que bien pudiera suponerle el contrato de su vida, se desarrolla en inglés. Mañana toca Manchester, y la semana que viene comenzará una gira por California.

“I’m sorry – comienza – but my English is very bad”. A partir de ahí, su presentación se reduce a una serie de frases memorizadas, no demasiado bien pronunciadas, y finalmente, para la sesión de preguntas, recurre a un intérprete. ¿Quién hubiese dicho que este es el primer espada de una gran empresa?

Nuestro hombre sabe de sus carencias; más de una vez ha perdido un contrato ante competidores de inferior calidad porque el cliente quiere trabajar “con alguien que hable mi idioma”.

“Es la última vez que hago el ridículo de semejante manera –se dice – Pero ¿cómo voy a asistir a un curso de inglés si estoy siempre viajando?”.

La misma pregunta nos la hemos hecho nosotros en multitud de ocasiones. Se da la paradoja de que quien más necesita aprender idiomas, los necesita porque viaja, pero si viaja no puede asistir a clases de idiomas…

Pero, ¿tiene que hacerlo?

Para los ejecutivos que viajan constantemente suele ser más factible reservar una semana de su tiempo para realizar un curso de inmersión, tal vez en temporada baja, que comprometerse a asistir a un par de sesiones de clase cada semana. ¿Por qué no pides información? Para la mayoría de los participantes, un curso de inmersión, con sus más de 60 horas de exposición al idioma, supone un avance semejante al que se lograría en un año de clases regulares.

¿Y si nuestro directivo quiere comenzar ya su programa de formación, pero necesita flexibilidad total?

Nuestro programa de clases por teléfono es una interesante solución. Pueden recibirse a cualquier hora y en cualquier lugar del mundo, con la ventaja añadida de que potencian enormemente la comprensión oral y la fluidez (clásico caballo de batalla para los estudiantes españoles).

Cualquiera de las dos opciones hubiese servido a nuestro director comercial, y si sois de los que no os vais a conformar con comenzar una presentación o una llamada de teléfono en inglés con un triste “Sorry, but my English is very bad”, seguramente alguna de nuestras soluciones también os servirán a vosotros.

David Warner
Director
ASTEXPRO

En los últimos años los profesores de idiomas hemos vivido una autentica obsesión por integrar destrezas .Así, pedimos a nuestros alumnos que escuchen un determinado pasaje, escriban un resumen, lean lo que ha escrito un compañero y posteriormente lo comenten en grupo. Parece lógico; a fin de cuentas la comunicación no deja de ser un todo, con lo que es normal que, como profesores, aspiremos a que nuestros alumnos manejen todas las destrezas (comprensión oral, comprensión escrita, expresión oral, y expresión escrita) con igual…. Destreza?
No obstante, la última conferencia de TESOL, a la que asistí como ponente, pero sobre todo para escuchar, se hacía eco de las últimas tendencias en la enseñanza de idiomas y planteaba una interesante pregunta: Si integramos habilidades diferentes ¿cómo medimos el progreso de nuestros alumnos así? ¿Cómo comprobamos que realmente están progresando?
Por poner un ejemplo, si pedimos a nuestros alumnos que escuchen cierto pasaje y al terminar nos entreguen un resumen escrito, lo que finalmente evalúa el profesor ¿qué es? ¿La capacidad de comprensión del alumno, o su habilidad para expresarse por escrito? ¿Quizá un poco de ambas? ¿O ninguna de las dos?

Cuando después de pedir a nuestros estudiantes que lean un texto y después les bombardeamos con preguntas que evalúan su comprensión, ¿les estamos ayudando a leer mejor, o estamos simplemente realizando un test tras otro?
Parece que lo lógico es disgregar al máximo las habilidades lingüísticas y concentrarnos más en el proceso que en el resultado final, es decir, preguntar a los estudiantes qué es lo que han entendido, qué les ha resultado más difícil de comprender, en qué punto han encontrado un texto difícil de seguir, por qué, etc.

Por supuesto, para quienes gestionáis programas de formación, esta información es útil solo a modo de curiosidad. Pero creemos que es importante que percibáis que en ASTEX hacemos el esfuerzo por mantenernos al día. Y lo acabaréis notando, porque todos estos desarrollos en el campo pedagógico se transmiten a nuestros profesores a través de los diversos seminarios de formación que tienen lugar a lo largo del año. Con el tiempo llegarán a vosotros, y confiamos en que supongan lo que al final es nuestra meta, una formación de la mejor calidad.

David Warner
Director
ASTEXPRO

“Guárdate de los idus de marzo”, advierte cierto adivino a Julio César en la obra de Shakespeare. No es que marzo tenga que suponer malos augurios en general, pero para quienes estáis estudiando idiomas es un mes crucial.

La razón es que, a lo largo del año, nos encontramos con dos momentos de alta motivación que nos mantienen en marcha durante al menos unos meses.

El primero es el comienzo del curso, habitualmente en septiembre. Uno siempre comienza el curso con energía, decidido a que “esta vez sí aprenderé”. El comienzo del curso y esa añadida carga de motivación nos mantienen en marcha durante unos tres meses. Y entonces llegan las vacaciones de Navidad. Un par de semanas de merecido descanso y… los ya clásicos “propósitos de Año Nuevo”. Y uno de esos propósitos es invariablemente “este año aprenderé inglés”. Por cierto, sobre esto hay una entrada en este mismo blog.

El caso es que esa segunda inyección de motivación, nos sirve para mantener la intensidad durante otro período de dos o tres meses, hasta…. marzo.

Y en esta época también tenemos vacaciones, pero mucho más cortas. Y el verano se nos antoja lejano. Y no hemos progresado tanto como preveíamos. Y las clases nos empiezan a resultar algo rutinarias. Y llevamos ya seis meses con el mismo profesor y los mismos compañeros, y da la sensación de que sabemos lo que va a pasar en clase antes de asistir.

Sí. Marzo es un mes difícil. Por si os sirve de consuelo, en ASTEX conducimos un seminario de formación para nuestros profesores titulado igual: “El síndrome de marzo”. En él, lo único que pretendemos es que los profesores entiendan que para muchos estudiantes es un sacrificio mantener la intensidad y la motivación y que ellos tienen la responsabilidad de ayudar. Nuestro consejo para los formadores es que cambien totalmente el ritmo de la clase. Que introduzcan actividades diferentes, quizá más amenas, y que den a sus clases aunque sea un leve toque de imprevisibilidad.

Aun así, el estudiante también debe percibir este momento más delicado, y, por un lado, no dejarse vencer por la inclinación a dejar las clases hasta el año que viene (¡¡Nadie dijo que aprender un idioma no iba a suponer un esfuerzo!!), y por el otro, probar por su parte a hacer cosas nuevas. Después de todo, el idioma no se aprende solo en clase.

Quizá sea el momento de explorar el centro de recursos on-line de ASTEX. Lo lanzamos en menos de un mes. Atentos a una próxima entrada sobre esto.

¿Tal vez habría que ir programando un curso de inmersión para este verano?

¿Y animarte a juntar a un grupo de amigos y ver una película en versión original?

¿Suscribirte a una revista sobre tu hobby favorito en el idioma que estás aprendiendo?

En realidad, las posibilidades son infinitas. Y por cierto, valen para cualquier momento del año. Pero por aquello del bajonazo de ánimo en marzo, ¿por qué no pruebas algo de esto? Seguro que tu profesor también tendrá un montón de ideas. Y no dudéis en postear/comentar la que os resulte más útil.

Desde Astex, te ofrecemos los mejores opciones existentes para que tus hijos puedan ir al prep school en cualquiera d e los paises que disponemos.

Visita nuestra web y recibe información de los más prestigiosos prep school en el mundo. Reino Unido, Francia, Irlanda, Alemania, Suiza, Estados Unidos y Canada.

Podrán elegir si desean que sea público o privado.

Ofrecemos diferentes programas de estudios en función del idioma que desea aprender y del país donde puede realizar su estancia.

Astex pone a su disposición los mejores prep school.

Es una queja habitual entre las secretarias bilingües: “Lo único que hago son traducciones, no tengo tiempo para atender las funciones para las que me contrataron”.

En muchos casos es cierto, tenemos secretarias de dirección muy bien pagadas que dedican la mayor parte de su tiempo a traducir cartas y documentos para sus empresas. Claro, que si tenemos a nuestra secretaria ocupada en estos menesteres, ¿quién organiza las agendas, gestiona viajes, prepara eventos? ¿Se lo gestiona todo el propio director con la consiguiente perdida de eficacia? ¿O contratamos una secretaria para que haga de secretaria de la secretaria con el consiguiente aumento en costes salariales? Increíble como parezca, he visto darse las dos opciones. Eso en empresas en las que sus responsables me aseguran que no subcontratan la traducción porque la gestionan internamente. Parece obvio que es un error.

Aun así, hay quien razona que el precio/hora de una secretaria bilingüe ya en plantilla resulta más barato que alquilar los servicios de una agencia de traducción. A primera vista es cierto, y por supuesto que si uno contrata personal bilingüe lo hace con la idea de usar ese conocimiento en un segundo idioma, entre otras cosas realizando traducciones sencillas. Además, al tener al traductor en la propia empresa existe la sensación de que se tiene mayor control sobre el estado de la traducción.

Pero recordemos que una persona bilingüe no es lo mismo que un traductor, y que muchos de los documentos que se traducen llegarán a ser publicados, o se presentarán ante un comité de dirección. Sería una pena que, por pretender ahorrar los servicios de un especialista, estos documentos terminasen por ofrecer una mala imagen de nuestra empresa.

Pero volvamos al tema económico. Es cierto que un traductor cobrará más por hora que el equivalente al coste de una persona interna. No obstante, ¿cuántas veces habrá que revisar la traducción para que tenga un aspecto presentable? ¿Quién se encargará de revisarla?

Si sumamos que el proceso en sí va a requerir mayor esfuerzo que el realizado por un profesional, que en una mayoría de casos va requerir ocupar a más personal, y que durante ese tiempo, el personal propio de la empresa va a tener que dejar de lado otras obligaciones, resulta obvio que es más rentable subcontratar los servicios de un especialista, que además ofrecerá mayor calidad en el producto final.

Como muestra, podéis hacer un cálculo de lo que costaría traducir un texto en nuestro presupuestador on-line en la página web http://www.astex.es/

Veréis que una traducción bien hecha es un producto barato para la calidad que ofrece.

David Warner

Director

En España, las vacaciones escolares de verano son excesivas. ¿Qué se puede hacer con 11 semanas, 75 días, 1.800 horas de un hij@? Si tenemos en cuenta que los veranos en los que los padres pueden planificar la vida de sus hijos son 10 (de los 8 a 18 años) nos damos cuenta que son casi dos años completos de la vida nuestros hijos. Los aprovechamos bien?

Hay una gran mayoría de casos en los que la respuesta es no.

A la hora de asesorar a padres sobre cómo sacar el máximo partido a un verano, en muchas ocasiones las dudas que me plantean son siempre las mismas:

–       ¿Aprenden de verdad?

–       Si se van a juntar con españoles los dejo en España…

–       ¿Merecen la pena estos programas con lo caros que son?

La realidad es que son dudas y temores justificados ya que en un porcentaje muy alto de los casos son ciertos. Como todo, depende del grado de profesionalidad de la empresa que organiza el programa de verano y de hacer la elección correcta.

Vayamos por partes:

¿Aprenden de verdad?

Según expertos lingüísticos, son necesarias unas 80 horas lectivas de media para subir un nivel de idioma en una escala del 1 al 10, el número de horas necesarias aumenta cuanto mayor sea nuestro nivel de partida . Si tenemos en cuenta exclusivamente la carga lectiva de alguno de los programas intensivos que ofrecemos en ASTEX, vemos que algunos llegan a contar con 25 horas a la semana. Por ello podemos afirmar que con tres semanas de curso una gran mayoría de alumnos están en condiciones de aumentar un nivel completo.

A este número de horas de clase lectivas hay que sumarle el tiempo de contacto con el idioma que tiene lugar en estos programas, que es cuando se pone en práctica lo aprendido. Si este tiempo se aprovecha al máximo podemos esperar mejores resultados. En esas circunstancias, podemos esperar de nuestro hij@ que pueda incrementar su nivel medio de idioma hasta dos niveles completos..

Se trata, como ven, de buscar un programa intensivo, con seriedad académica y con pocos alumnos en clase. Este último dato, que suele pasarse por encima, es desde mi punto de vista vital. Con carácter general, en los programas de verano, la media de alumnos por clase es de 15. En estos programas “con seriedad académica” a los que me refiero, la media oscila entre 8 y 10. En estos casos, el rendimiento académico del alumno puede llegar a ser del doble.

Considero que sólo por los dos puntos anteriormente mencionados, compensa convencer a un hijo@ de las ventajas de realizar el esfuerzo de asistir a un programa intensivo durante el verano. Si siguen sin estar convencidos, recuérdenles que todos los días hay más de 4 horas de actividades lúdicas y hay dos excursiones semanales.

Si se van a juntar con españoles los dejo en España…

También es cierto en muchos casos  pero es combatible y subsanable. Los programas de verano varían mucho en tamaño. En ASTEX casi nunca, al no ser que nuestra confianza en la dirección de un programa sea altísima, no recomendamos programas de más de 180 participantes por cuestiones de control y calidad. De éstos, nuestra cifra mágica es un 15% de españoles. Esto implica que al programa asisten entre 15 y 30 alumnos españoles. ¿Son muchos? La realidad es que, además de nuestros alumnos, hay 150 jóvenes de todo el mundo, de la misma edad que su hijo@, con las mismas ganas de aprender y que no hablan español. Una de las principales funciones del supervisor ASTEX y del resto del personal de estos programas “con seriedad académica” es la de conseguir la integración de los alumnos de distintas nacionalidades. Las ventajas idiomáticas y lo enriquecedor de estas relaciones son obvias.

Pero el trabajo previo de motivación “anti-españolista” debe ser realizado por los padres en casa. Es importante que éstos expliquen la importancia de hacer amigos de otras nacionalidades. En gran parte de este empujón por parte de los padres, depende el éxito del programa.

Si nada de esto funciona, podemos atacar el problema de raíz. En ASTEX, este verano, ofrecemos más de 30 opciones de programas en convivencia con nativos. Juega a golf con americanos, haz karting con ingleses o surfea con franceses, y, de paso, conversa con ellos.

¿Merecen la pena estos programas con lo caros que son?

Tengo la suerte de haber cursado más de 8 programas de verano con ASTEX (hace ya mucho tiempo…). En todos, sin excepción, he aprendido; por haber compartido habitación con un americano, por haber perdido una maleta, por haber aprobado un examen oficial, por haber sido castigado sin una excursión… Nunca podré agradecerle a mis padres el esfuerzo que hicieron en conseguir que cada verano yo creciera un poquito más.

Y, como sabemos los tiempos que corren, este año ofrecemos más programas de menos de 2.000 € que nunca. Con la garantía y calidad de ASTEX.

Estos 2.000 € son sólo un poquito más caros que la Wii, y merece la pena!!!

Fernando Aguilar
Director Comercial Astex

El mercado de la enseñanza de idiomas está literalmente inundado de profesores. Algunos con experiencia y otros que están empezando. Algunos estudiaron para ser profesores y otros se reconvirtieron desde otra actividad laboral. Algunos son divertidos y otros más bien serios.

Y cuando acudes a un centro de enseñanza y llega el momento en el que te asignan un profesor, siempre nos asaltan las mismas dudas: ¿Cómo sé que será un buen profesor? ¿Tendrá la suficiente experiencia? ¿Sabrá qué debe hacer en clase?

Por lo general todos los centros de enseñanza disponen de unos cuantos “primeros espadas”, profesores con experiencia de toda garantía… y también de unos cuantos que están empezando.

¿Qué garantía tenemos de que estos últimos podrán ofrecer también una formación de calidad?

En ASTEX lo hemos resuelto con sistema de mínimos que denominamos ASTEX FOCUS. No pretende ser un método de enseñanza, pero sí una manera de abordar las clases que ha demostrado su eficacia a lo largo del tiempo.

Sus cinco pilares fundamentales son:

– Contextualización (es decir, el alumno debe poder utilizar en un contexto natural todo lo que se trate en clase)

– Programación personalizada pero flexible del curso

– Uso limitado pero apropiado de la traducción

– Utilización de la práctica controlada para aprender a manipular el idioma (lo que muchos conocéis como “drills”)

– Corrección sistemática de errores (sin pasarlos por alto, pero sin avasallar)

Para nada pretendemos que esta sea la única manera de enfocar la formación en idiomas. Dicen en España que “cada maestrillo… tiene su librillo”, queriendo decir que cada profesor tiene su propia manera de enseñar, y es injusto decir que una sea necesariamente mejor que otra. Al final, lo importante es que el formador sepa lo que se trae entre manos.

Dicho esto, también creemos que el ASTEX FOCUS, nos sirve para garantizar que todos nuestros profesores, incluso los menos experimentados, podrán ofrecer clases de calidad y sabrán enfocarlas de acuerdo con lo que necesitan los alumnos.

Y al final sistemas como este, que permiten garantizar ciertos mínimos, son lo que separan a los centros de enseñanza de calidad de los que solo se dedican a asignar profesores sin más.

Esperamos que esta sea una de las razones por las que habéis elegido ASTEX.

David Warner
Director

Son cada vez más las empresas que optan por crear su propia Universidad Corporativa. La lógica es aplastante. En primer lugar, compensan de esta manera la carencias de un sistema educativo que no es siempre competitivo (por decirlo con delicadeza); permiten especializar en su sector a nuevos trabajadores que han recibido una preparación (mayormente) generalista y finalmente ofrece a las empresas la posibilidad de inculcar en sus trabajadores eso que se ha dado en llamar “cultura corporativa” y que cada uno define de una manera diferente, pero que al final es más importante de lo que parece.
Todo ventajas.
Y no sorprende que cada vez sean más Universidades Corporativas las que añaden a su catálogo de cursos especializados, varios cursos de idiomas. Y tampoco sorprende que ASTEX sea la empresa de referencia para este tipo de cursos.

Por lo general estos cursos se diseñan para ir estrechamente relacionados con la actividad de la empresa. Así, uno de los principales grupos bancarios del país nos solicitó una serie de cursos sobre Negociaciones; Presentaciones y Atención al cliente, mientras que una de las principales empresas constructoras ha solicitado varios cursos de tipo técnico. Algunos organismos oficiales incorporan a su catálogo cursos especializados en el idioma jurídico. Y así sucesivamente.
Hay que decir que este tipo de curso trasciende de lo que es un curso de idiomas al uso. En primer lugar se diseñan conjuntamente con el departamento de estudios de la Universidad Corporativa, a fin de que el contenido y las simulaciones o casos que se estudien, se asemejen a situaciones reales a las que se verán enfrentados los participantes en su trabajo cotidiano. El curso en sí, otorga el mismo peso a la enseñanza de habilidades como a la enseñanza del idioma. Es decir, un curso de presentaciones no es solo un curso para aprender el lenguaje empleado en una presentación, sino que incorpora ideas sobre cómo despertar el interés del auditorio, que tipo de ayudas visuales utilizar, cómo manejar preguntas difíciles, etc.
Como son cada vez más las empresas que se abren al exterior, cobra sentido que este tipo de curso se imparta en inglés, y para ello la mayoría prefiere utilizar a ASTEX como proveedor.

Por cierto, para quienes os estéis planteando disfrutar de este tipo de curso a nivel individual, existe la modalidad abierta, obviamente más genérica. Pinchad aquí para obtener más información.

David Warner
Director
ASTEX PRO

planificacion educativaCiertamente todos los que somos padres lo hacemos lo mejor que podemos y sabemos. Uno de las áreas que más nos suelen preocupar son los idiomas de nuestros hijos. No quiero insistir en la importancia de los idiomas en este siglo. Es una realidad incuestionable.

Sí me gustaría insistir en una recomendación; cualesquiera que sean los criterios educativos que tengáis con vuestros hijos, en lo que respecta a los idiomas, seguid una planificación medida, con unos objetivos definidos.

Es importante preguntarse: ¿Qué considero imprescindible, desde un punto de vista formativo, en el desarrollo académico de mi hijo? ¿Con qué conocimientos quiero que llegue a su etapa universitaria? Está claro que una vez llega a primero de carrera, todo se hace aún menos gestionable.

Hoy en día es realmente complicado el poder controlar el rendimiento académico de un hijo. Ni otras aptitudes, como su capacidad social o su destreza deportiva. Se puede estar encima e involucrarse con interés, pero al final, o es o no es un buen estudiante o es o no un buen deportista. Poco se puede planificar en este sentido.

Lo que sí es planificable, en mucha mayor medida, es el nivel de idioma que nos hemos marcado como objetivo. Y digo, aún siendo reiterativo, planificable.

El plan debe ser inverso en el tiempo. Queremos que nuestro hijo tenga un nivel C2 (máximo nivel según el Marco de Referencia Europeo para las lenguas) cuando tenga 18 años? Nosotros entendemos que un buen nivel de idioma no lo marca un título ni unos certificados, ni el British Council ni ASTEX. ¿Qué es un buen nivel de idioma?
La respuesta la tiene el verdadero juez, el mercado laboral. Sólo cuando uno está preparado para trabajar en inglés, se puede considerar que tiene un nivel de idioma alto.

Para poder cocinar este plato hay varias recetas y sobretodo, muchos ingredientes.
Muchos de éstos (summer Camps , programas internacionales, trimestres escolares, Año Escolar completo, End of Term, Pre-College programs) podéis conocerlos, otros no.

Nosotros no sólo nos encargamos de definir bien estos ingredientes y ponerlos en conocimiento y a disposición de nuestros clientes (hoy en día contamos con las mejores opciones que existen en el mundo educativo en los países más representativos), sino que buscamos la mejor manera y cantidad de mezclarlos, teniendo en cuenta las características del alumno.
Lo que funciona para uno puede no ser lo apropiado para otro.

Hay una receta mágica que funciona igual para cada persona? No, desde luego que no. Cada alumno tiene un entorno, una capacidad y una motivación que le hace único.

Es imposible tener un recorrido tipo y aplicarlo a todo el mundo. Sería un error.

¿Pero qué sí puede ser aplicable a todos los padres? Volvemos a mi palabra favorita: planificar. Podemos ir “matando” cada verano con el programa que se nos ocurra en Semana Santa; este año con su primo a un camp a La Coruña; este verano, con su amigo a Francia; este verano, que juegue a tenis en Inglaterra….

Pues no, eso no. Si tenemos la gran suerte de poder gestionar el nivel de idioma de nuestros hijos, aprovechémosla.

Lanzo una pregunta para la reflexión: ¿cuál consideras un mejor legado para tus hijos: el pagarles la boda, o el colocarles en una situación de ventaja competitiva con un inglés y otro idioma perfectamente consolidados, con respecto al resto de sus compañeros de trabajo??

Por supuesto, si encima les regaláis la boda, pues mucho mejor…

Fernando Aguilar

Director Comercial Astex

Cuando llegué a ASTEX hace unos 11 años, llegaba de un entorno de academia convencional. Observar a un profesor era tarea fácil, solo tenía que cruzar el pasillo, entrar en el aula y quedarme allí un rato. Luego llamaba al profesor a mi despacho y discutíamos los pormenores de la clase. Al llegar a ASTEX me encontré con un tipo de enseñanza totalmente diferente ya que la mayoría de las clases ocurrían en empresas o en hogares particulares, nunca en nuestras oficinas. La realidad es que durante mi primer año estuve enviando profesores a los que no había tenido oportunidad de ver en acción.

Os podéis imaginar la sensación de incertidumbre cuando me llamaba un cliente pidiendo un profesor para un alto directivo. Asignaba uno, que me parecía que encajaría bien, y poco menos que le daba el currículo al director de formación:

– Sí, James es inglés, tiene 29 años, estudió derecho en Warwick y tiene 3 años de experiencia como profesor.

– Ya, pero ¿es buen profesor?

Me molestaba mucho esa pregunta, porque no tenía elementos de juicio para contestar, solo podía guiarme por un currículo. Resolvimos que nos hacía falta evaluar a los profesores “in situ” y en poco tiempo ya estábamos observando a los profesores en clase, aunque eso significaba en la mayoría de casos, desplazarnos a las instalaciones del cliente. Esto es a lo que nos referimos cuando en nuestra publicidad hablamos de “auditorías de progreso”.

Mantenemos la práctica. Nos sirve para pulsar lo que está ocurriendo en el aula, y para ayudar a los profesores en su formación. El proceso se ha ido sofisticando. Evaluamos el dinamismo del profesor, sus técnicas de corrección de errores, su utilización de medios audiovisuales, y un sinnúmero de otras variables.

Pero sobre todo nos permite decir con confianza a nuestros clientes:

“Sí, es un muy buen profesor. Te lo digo porque le he visto dando clase”.

A mí eso me da bastante tranquilidad. ¿Y a vosotros?

David Warner

Director de ASTEXPRO