¿Padeces el Síndrome de marzo?

“Guárdate de los idus de marzo”, advierte cierto adivino a Julio César en la obra de Shakespeare. No es que marzo tenga que suponer malos augurios en general, pero para quienes estáis estudiando idiomas es un mes crucial.

La razón es que, a lo largo del año, nos encontramos con dos momentos de alta motivación que nos mantienen en marcha durante al menos unos meses.

El primero es el comienzo del curso, habitualmente en septiembre. Uno siempre comienza el curso con energía, decidido a que “esta vez sí aprenderé”. El comienzo del curso y esa añadida carga de motivación nos mantienen en marcha durante unos tres meses. Y entonces llegan las vacaciones de Navidad. Un par de semanas de merecido descanso y… los ya clásicos “propósitos de Año Nuevo”. Y uno de esos propósitos es invariablemente “este año aprenderé inglés”. Por cierto, sobre esto hay una entrada en este mismo blog.

El caso es que esa segunda inyección de motivación, nos sirve para mantener la intensidad durante otro período de dos o tres meses, hasta…. marzo.

Y en esta época también tenemos vacaciones, pero mucho más cortas. Y el verano se nos antoja lejano. Y no hemos progresado tanto como preveíamos. Y las clases nos empiezan a resultar algo rutinarias. Y llevamos ya seis meses con el mismo profesor y los mismos compañeros, y da la sensación de que sabemos lo que va a pasar en clase antes de asistir.

Sí. Marzo es un mes difícil. Por si os sirve de consuelo, en ASTEX conducimos un seminario de formación para nuestros profesores titulado igual: “El síndrome de marzo”. En él, lo único que pretendemos es que los profesores entiendan que para muchos estudiantes es un sacrificio mantener la intensidad y la motivación y que ellos tienen la responsabilidad de ayudar. Nuestro consejo para los formadores es que cambien totalmente el ritmo de la clase. Que introduzcan actividades diferentes, quizá más amenas, y que den a sus clases aunque sea un leve toque de imprevisibilidad.

Aun así, el estudiante también debe percibir este momento más delicado, y, por un lado, no dejarse vencer por la inclinación a dejar las clases hasta el año que viene (¡¡Nadie dijo que aprender un idioma no iba a suponer un esfuerzo!!), y por el otro, probar por su parte a hacer cosas nuevas. Después de todo, el idioma no se aprende solo en clase.

Quizá sea el momento de explorar el centro de recursos on-line de ASTEX. Lo lanzamos en menos de un mes. Atentos a una próxima entrada sobre esto.

¿Tal vez habría que ir programando un curso de inmersión para este verano?

¿Y animarte a juntar a un grupo de amigos y ver una película en versión original?

¿Suscribirte a una revista sobre tu hobby favorito en el idioma que estás aprendiendo?

En realidad, las posibilidades son infinitas. Y por cierto, valen para cualquier momento del año. Pero por aquello del bajonazo de ánimo en marzo, ¿por qué no pruebas algo de esto? Seguro que tu profesor también tendrá un montón de ideas. Y no dudéis en postear/comentar la que os resulte más útil.

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