Trabajar en un equipo internacional sin ser hablante nativo

 

Cada vez son más las empresas que reconocen que el talento es global y que hay que buscarlo allá donde esté. Esto puede implicar la formación de un equipo internacional de trabajo, en el que quizá un consultor español, trabaja junto con una jefa de equipo holandesa, un ingeniero indio, otro canadiense y una comercial brasileña. Desde el punto de vista de la empresa, esto es globalización y beneficiarse de la diversidad. Para el propio equipo puede ser el más absoluto caos.

 

Equipo de trabajo internacional
Con frecuencia esto se debe a un problema de comunicación. Si el inglés es el idioma de trabajo del equipo, los hablantes nativos suelen encontrarse en una posición de ventaja, y puede que hasta la hagan valer utilizando jerga y expresiones que a los no nativos les cueste entender. Esto les permite sacar adelante sus propuestas, no necesariamente por ser las mejores, pero sí por estar mejor argumentadas, o al menos planteadas con mayor elocuencia.
Se hace eco de este problema en los equipos multilingües el último número de The Harvard Business Review, que se detiene brevemente a considerar como la brecha en la comunicación que se produce debido a diferentes niveles de dominio del idioma, puede generar dificultades dentro del equipo internacional, o al menos la perdida de ideas aprovechables por la parte de quienes se comunican peor en el idioma del grupo.

Cuatro estrategias para salir adelante aunque uno no sea un hablante nativo:

 

1 – Resistir la tendencia a permanecer callado

Después de todo, si formamos parte del equipo es para aportar. Lo importante siempre tiene que ser la sustancia, no la corrección con la que se presente. Si uno es muy tímido, o siente vergüenza por su manera de expresarse, el estudio propone marcarse una meta de un mínimo de intervenciones por reunión, de forma que nos obligamos a participar.

2 – Evitar utilizar tu lengua nativa

Por ejemplo, en el caso expuesto anteriormente, parecería lógico que si nuestro consultor español siente que no se le está prestando atención, termine por enviar sus comentarios en español a su colega brasileña, que probablemente le entenderá mejor. En realidad, esto no hace más que agravar la brecha de comunicación dentro del equipo, y probablemente termine con la sensación de que alguno de sus miembros no aporta lo suficiente y que es mejor buscarle acomodo en otro equipo (por no decir fuera de la empresa).

3 – Comprobar frecuentemente que se nos entiende

Aunque en el caso de hablantes no nativos, el problema suele ser falta de comprensión oral por su parte, y eso requiere pedir frecuentes repeticiones y explicaciones, como se explica en el siguiente punto, en ocasiones el acento o la pronunciación del participante que no domina bien la lengua del grupo hace que se embarque en explicaciones que quizá no todo el mundo sea capaz de seguir. Puede que sea necesario detenerse tras exponer cada idea y simplemente preguntar si el concepto ha quedado claro.

4 – Solicitar explicaciones adicionales si no entendemos

Tenemos la tendencia a pensar que si pedimos una aclaración sobre un punto se nos tomará por ignorantes o incompetentes. Obviamente es mucho peor acometer un proyecto sin estar seguros de que hemos entendido lo que se espera de nosotros. En el caso que nos ocupa, además, todos los miembros del equipo asumirán que nuestra petición de explicaciones adicionales obedece a carencias lingüísticas, no técnicas, con lo que podemos mantener intacto nuestro prestigio.

Dicho lo cual, admitiremos todos que es mejor no pasar por el mal trago de admitir que uno no está al nivel del resto del grupo, aunque sea solo en el aspecto lingüístico. ¿Has pensado en un curso de inmersión en inglés de ASTEX?

 

David Warner
Director
ASTEXPRO

 

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